Ecosistemas

El Sabinar.

El Sabinar es el Ecosistema de Monte Mediterráneo de Sabina albar (Juniperus thurifera) con sotobosque de Romero, Tomillo, Esparto, Santolina, Mejorana y otras aromáticas que le confieren un olor especial. Aquí la Sabina crece cerca de los 1000 metros de altitud en suelos esqueléticos con muy poca profundidad en donde a veces aflora la roca madre.

Nuestros sabinares son de los más meridionales de toda Europa y en primavera despliegan un esplendor incomparable. En ellos vive el Conejo, una de las especies clave de la cadena trófica. Podemos encontrar Águila imperial ibérica, Búho real, Águila culebrera, Críalo, Rabilargo, Gato montés, Lirón careto, Gineta, Culebra de escalera, Sapo común, e infinidad de invertebrados, muchos de ellos propios de este ecosistema.

Cañadas.

El Término Municipal de El Bonillo se reparte entre las cuencas hidrográficas de los ríos Guadiana y Júcar. De la cuenca del Guadiana son los ríos y arroyos que encontramos al norte, oeste y sur, y que forman las cañadas `de la Peña´ y el Alarconcillo, de Pinilla, Cañada Honda y Sages, y de los ríos Sotuélamos y Córcoles y sus arroyos. Y de la cuenca del Júcar tenemos las cañadas del río de Lezuza y los cursos de agua que confluyen en él al este del municipio.

Antaño llevaban agua todo el año, pero en la actualidad la bajada de los niveles de agua del acuífero hace que la mayoría de ellos sean estacionales, aunque muchos de ellos mantienen una humedad que hace que la vegetación de rivera, y en algunos casos el bosque galería mantengan su esplendor. En las rocas de estas cañadas anida el Búho real. Junto al río, entre Álamos, Chopos, Majuelos y Espinos vuelan Oropéndolas y Mirlos, y en el agua viven los Sapillos Pintojo y Moteado.

Estepa.

El Término Municipal de El Bonillo se reparte entre las cuencas hidrográficas de los ríos Guadiana y Júcar. De la cuenca del Guadiana son los ríos y arroyos que encontramos al norte, oeste y sur, y que forman las cañadas `de la Peña´ y el Alarconcillo, de Pinilla, Cañada Honda y Sages, y de los ríos Sotuélamos y Córcoles y sus arroyos. Y de la cuenca del Júcar tenemos las cañadas del río de Lezuza y los cursos de agua que confluyen en él al este del municipio.

Antaño llevaban agua todo el año, pero en la actualidad la bajada de los niveles de agua del acuífero hace que la mayoría de ellos sean estacionales, aunque muchos de ellos mantienen una humedad que hace que la vegetación de rivera, y en algunos casos el bosque galería mantengan su esplendor. En las rocas de estas cañadas anida el Búho real. Junto al río, entre Álamos, Chopos, Majuelos y Espinos vuelan Oropéndolas y Mirlos, y en el agua viven los Sapillos Pintojo y Moteado.

Encinar.

Más o menos aclarados por las talas de antaño, los encinares del Campo de Montiel mantienen su vigor y pureza en muchas zonas de nuestra comarca. En los más densos es cada día más numeroso el Jabalí, y la Perdiz y el Conejo les han dado fama internacional entre los aficionados a la caza menor.

Las matas, o encinas, o chaparros, o carrascas, como queremos denominar al árbol señero de nuestros campos, crean un ecosistema con el sotobosque típico de las aromáticas de la zona acostumbradas a suelos calizos. El Arrendajo, el Pito real y el Mochuelo anidan en ellas, y por la superficie del terreno encontraremos a la Culebra bastarda, al Ratón de campo y a los Sapos corredores en las zonas más húmedas.