El Greco

En la iglesia pa­rroquial de Santa Catalina de El Bo­nillo, se encuentra una de las obras más importantes de la provincia de Alba­cete, El Cristo abrazado a la Cruz de Domenico Theotocopuli, “El Greco” (1541-1614).

Entre las obras que guarda el pequeño Museo parroquial, destaca por su calidad artística y su fuer­te expresión religiosa esta obra de El Greco. El lienzo representa a Cristo en pie, con gran templanza, sobre un fondo atormentado, con túnica roja y manto azul, con marcados plegados en juegos de claroscuro, quien abraza la Cruz con manos alargadas de gran belleza, que pare­cen acariciarla. En la cabeza lleva una dura corona de grandes espinas, mientras la mirada se pierde hacia los cielos en acep­tación plena de la voluntad del Padre.

La obra presenta las características propias de las obras del artista, figuras alargadas, pinceladas ligeras, colores contras­tados, expresiones profundas, la aureola cuadrada, un ligero amaneramiento en las figuras, y si no fuera suficiente para su atribución, encontramos la doble firma del autor, una en latín y otra en griego. El tema repite otras composiciones del artista, como lo es la versión del Museo del Prado, pero en este caso, según los especialistas debe considerarse superior a la del Pra­do. Según los autores que lo han estudiado la obra corresponde a la etapa más brillante del artista entre 1590 a 1596.

La identificación del cuadro se produjo en 1928, que con motivo de la selección de obras para la Exposición Iberoame­ricana de 1929 en Sevilla, el escultor Ignacio Pinazo y el perio­dista Abraham Ruiz lo localizaron colgado a bastante altura en la Iglesia parroquial. Durante la Guerra Civil permaneció guardado en el Banco de España, y en 1970 fue restaurado por el Museo del Prado, luciendo actualmente toda su belleza y es­plendor.

Si el pueblo de El Bonillo tiene alicientes para visitarlo, su museo parroquial y este cuadro en especial son motivo sufi­ciente para acercarnos a él, y contemplar sin prisas este Cristo abrazado a la Cruz, que expresa y llena de sentido nuestra vida, invitándonos a llevar las dificultades y sufrimientos de la vida con esa paz y aceptación de la Cruz que nos contagia esta obra.


Cuadro del Greco